pero no de La Mancha,
hay una bella ciudad
llamada Sant Cugat,
al lado de una montaña,
en una llanura ancha
extendida con libertad,
entre Collserola y Montserrat.
Tan bello su monasterio
en el cual aguanta su muro,
un agudo monumento
que rasca al cielo en serio
y no cae por el momento,
una larga y pequeña colina
parques con aire puro,
mucha belleza adamantina...
¡Qué bonito!,¡qué bonito!,
pues todo aquí es explícito.
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